miércoles, 24 de febrero de 2016

GASTROENTERITIS

Después de muchos meses de parón en nuestro blog, hoy volvemos con energías renovadas.

Hoy, estamos de guardia, y muchas personas están viniendo a pedirnos consejo o a llevar algún producto para la gastroenteritis. Por ello, hemos decidido publicar este post en el que esperamos poder ayudaros un poco más.

Empezaremos haciendo una breve explicación de qué es una gastroenteritis y los tipos existentes, para finalizar dándoos unos consejos sobre la forma en la que podemos paliar sus síntomas.

¿Qué es una gastroenteritis?

Se denomina gastroenteritis  a la inflamación (hinchazón) de la membrana interna del estómago e intestino. 
Se caracteriza por la presencia de 3 o más deposiciones al día de consistencia blanda o líquida y una duración inferior a 15 días.  Puede acompañarse de otros síntomas como vómitos, fiebre y dolor abdominal. La causa más frecuente de gastroenteritis es la de origen vírico, normalmente los norovirus o los rotavirus.
Por lo tanto, lo que comunmente conocemos como diarrea, es el síntoma más característico de una gastroenteritis. 

Aunque las gastroenteritis pueden estar provocadas por otros tipos de microorganismos, las de origen vírico son las más frecuentes en los países industrializados, en los que constituye una de las enfermedades más comunes en todos los grupos de edad.

Se trata de un proceso agudo que mejora de forma espontánea al cabo de uno a tres días.

La gastroenteritis vírica es una enfermedad muy contagiosa, que se propaga mediante el contacto directo con una persona infectada, al compartir con ella cubiertos, alimentos o bebidas, o también a través del agua o alimentos contaminados por el virus.
 
La gastroenteritis vírica puede afectar a cualquier persona de todo el mundo, aunque son los menores de cinco años y los ancianos quienes presentan mayor riesgo de padecerla. También las personas con un sistema inmunitario debilitado son más propensas a contagiarse.

Las gastroenteritis causadas por rotavirus constituyen una causa importante de mortalidad y morbilidad en todo el mundo, siendo, en el caso de la población infantil, uno de los motivos más importantes de atención y/o ingreso hospitalario.

¿Qué causa una gastroenteritis?

Los principales virus causantes de la gastroenteritis vírica aguda son:
  • Norovirus: estos virus circulan de forma habitual en la población general, especialmente durante los meses invernales, entre noviembre y abril. Son la causa más frecuente de epidemias de gastroenteritis aguda no bacteriana, aunque pueden presentarse como casos aislados o bien como grandes brotes en determinados colectivos (guarderías, hospitales, hoteles…).
  • Rotavirus: son la principal causa de gastroenteritis en lactantes y niños menores de 2 años. Es más, en España, es la primera causa de hospitalización por diarrea en menores de cinco años. También los adultos se pueden infectar por rotavirus, ya que lo más frecuente es que el virus se transmita de los menores a sus padres. Así mismo, los mayores de 60 años y los ancianos también son susceptibles de padecer gastroenteritis por rotavirus, sobre todo, aquellos que están ingresados en hospitales o en residencias de ancianos. La trasmisión de este virus es del tipo fecal-oral, es decir, a través del agua, los alimentos, artículos como juguetes o el contacto en pasamanos o picaportes. Una vez que se ha superado una infección por el virus, se consigue la inmunidad frente al tipo concreto del rotavirus pero no una inmunidad completa frente a todos los serotipos del virus que existen que, además, se manifiestan en periodos del año diferentes.
  • Astrovirus: la infección por astrovirus tiene una distribución mundial y es más común en niños durante su primer año de vida, así como en personas inmunodeprimidas y ancianos, y durante los meses fríos del año.
  • Adenovirus
  • Torovirus y coronavirus
  • Otros menos comunes como el parechovirus, el enterovirus y el kobuvirus (virus Aichi). 

¿Cómo se propaga la gastroenteritis vírica?

Los virus que provocan la gastroenteritis vírica se transmiten de distintas maneras, pero en general lo hacen de persona a persona por la ruta fecal-oral. Uno de los más comunes, los norovirus, se hallan en las heces y en el vómito de las personas infectadas, que pueden contagiar desde el momento en que comienzan a notar los síntomas hasta el comienzo de la recuperación.

Los norovirus pueden transmitirse de las siguientes maneras:
  • Comiendo alimentos o ingiriendo líquidos contaminados, sobre todo ocurre cuando ingerimos productos crudos o poco cocidos, como por ejemplo, crustáceos y moluscos bivalvos, por contaminación fecal de las aguas en que viven. El contagio del alimento puede producirse también por un manipulador infectado (en el caso de bocadillos y ensaladas).
  • Tocando objetos contaminados y luego llevándose las manos o los dedos a la boca o a través de superficies contaminadas, especialmente sobre las que existe contacto frecuente con las manos (barandillas, pasamanos, botones de ascensores...)
  • Mediante el contacto directo con una persona infectada, por ejemplo, cuidando de ella o compartiendo  alimentos o cubiertos.
  • Es fácil que los norovirus se extiendan con rapidez de persona a persona en lugares cerrados y concurridos como residencias de ancianos, guarderías, escuelas y cruceros, así como que provoquen brotes en restaurantes.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas de la gastroenteritis vírica aguda, que surgen entre cuatro y cuarenta ocho horas después del contacto con el virus, varían en función del tipo de virus que haya causado la infección. En general, pueden ser los siguientes:
  • Dolor abdominal
  • Diarrea, que puede llegar a ser líquida
  • Náuseas y vómitos
  • Cefalea
  • Dolores musculares y articulares
  • Fiebre, escalofríos y/o sudoración
  • Transpiración o piel transpirada
  • Falta de apetito
  • Pérdida de peso
  • Cansancio
El cuadro de síntomas asociado a la gastroenteritis  suele desaparecer por sí solo al cabo de entre uno y tres días, aunque puede llegar a durar hasta diez, siempre en función del tipo de virus causante.
 
La complicación más importante de la gastroenteritis aguda suele ser la deshidratación, siendo más frecuente en los lactantes y ancianos y personas debilitadas por otras enfermedades. Esta ocurre cuando la cantidad de líquido que sale del cuerpo es mayor que la que entra y puede darse cuando no se toma la cantidad suficiente de líquido o cuando se pierde más líquido corporal que lo habitual. La deshidratación puede suceder lenta o rápidamente y eso determina el grado de gravedad del paciente, que puede necesitar incluso el ingreso hospitalario. 

Los niños pequeños y los bebés tienen más probabilidades de deshidratarse porque sus cuerpos son más pequeños y tienen menores reservas de líquidos. Los niños mayores y los adolescentes pueden resistir mejor los desequilibrios de líquidos.

Los síntomas específicos asociados a la deshidratación son:
  • Desasosiego, somnolencia o  irritabilidad
  • Piel fría o sudorosa, seca y arrugada
  • Bajos niveles de energía, por lo que el enfermo parece muy débil o flojo
  • Ausencia de lágrimas al llorar
  • Boca y/o lengua seca y pegajosa
  • Ojos hundidos, igual que, en bebés, la zona blanda (fontanela) de la cabeza
  • Menores cantidades de orina, ausencia de orina durante 8-12 horas u orina de color oscuro

Por lo tanto, ¿cómo debemos tratarla?

El principal objetivo del tratamiento es la prevención de esa deshidratación. Para ello, se  deben reponer las sales y minerales perdidos en la diarrea y el vómito mediante la ingesta de líquidos adicionales ricos en sales y azúcar, que pueden ser caseros (agua con limón, zumos de fruta sin pulpa…), adquirirse en farmacias (soluciones de rehidratación oral con glucosa y sodio) o, en su defecto, bebidas isotónicas para deportistas.

Este líquido debe ingerirse en cantidades pequeñas (de 60 a 120 mL) cada treinta o sesenta minutos, ya que tomar demasiado de una vez puede causar vómitos. Con bebés o niños pequeños, puede usarse una cucharita o una jeringa.

En los casos más graves en los que el organismo es incapaz de retener líquidos, puede ser necesario administrarlos por vía intravenosa, sobre todo en el caso de bebés y niños pequeños.

Normalmente, no se requiere ningún tipo de medicación ni existen tampoco medicamentos específicos. Si es necesario, puede recurrirse a los analgésicos para tratar el dolor y/o la fiebre, los antieméticos para mejorar las náuseas y vómitos. Los antibióticos no son efectivos en caso de infecciones víricas.

Una vez que los síntomas comienzan a remitir y el organismo vuelve a tolerar alimentos sólidos, pueden introducirse de manera progresiva alimentos astringentes y sin fibra, como por ejemplo yogur natural, pan tostado, arroz blanco, jamón cocido, tortilla bien cuajada, pechugas de pollo hervidas o a la plancha, pescado blanco, manzana rallada sin piel, membrillo o plátano maduro (ricos en un tipo de fibra soluble llamado pectina).

Para finalizar, te damos 10 claves para ayudar...

La higiene y la correcta manipulación de los alimentos es clave a la hora de prevenir la transmisión de la gastroenteritis vírica:

  1. Hidrátate mucho, pero poco a poco: durante los episodios más agudos de la enfermedad, asegúrate de reponer los líquidos y sales que estás perdiendo bebiendo muchos líquidos (agua con limón, fórmulas de rehidratación oral, infusiones, zumos sin pulpa…), pero no bebas demasiado de golpe, pues puede provocarte nuevos vómitos.
  2. Consume sólo ciertos alimentos: durante la fase en la que aún existan síntomas, como la diarrea, hay que seguir una dieta específica como té o infusión para desayunar o merendar; arroz cocido y pechuga de pollo a la plancha para comer; y sopa de pasta, merluza hervida o jamón cocido para cenar.
  3. Aliados en tu recuperación: algunas frutas como el plátano, membrillo, la manzana (pelada y rallada) y el níspero son muy recomendables durante la fase de recuperación de la enfermedad, pues, gracias a su composición rica en taninos y pectina, poseen propiedades astringentes. Durante la fase aguda no utilices leche, es preferible recurrir a los yogures.
  4. Lávate las manos a menudo: para no contagiar a otras personas, lávatelas después
    de ir al baño o tras cambiar pañales. Hazlo cuidadosamente con agua tibia y jabón o, en su defecto, con alguna solución a base de alcohol, durante al menos quince segundos.
  5. Manipula y conserva bien los alimentos: cualquier alimento que se sirve crudo o que se manipula de manera inadecuada puede contaminarse con norovirus. Por eso, lava y enjuaga bien las verduras de hojas verdes, como la lechuga o las espinacas, las frutas frescas y los moluscos vivos.
  6. Máxima limpieza en la cocina: realiza una limpieza escrupulosa de los cubiertos, utensilios de cocina y superficies, especialmente tras un episodio de vómitos o diarrea, para mantener a los virus causantes de la gastroenteritis lejos.
  7. No tomes antibióticos: en el caso de la gastroenteritis vírica, es decir, causada por virus y no por bacterias, los antibióticos resultan totalmente inútiles. No existe medicación específica para esta afección; en todo caso, puede ser necesario tomar analgésicos o antieméticos para tratar posibles síntomas como los vómitos o la fiebre. No debes tomar ninguna medicación sin antes consultar en la farmacia o médico si fuera necesario.
  8. Los antidiarreicos no ayudan: este tipo de medicamentos no se deben suministrar, tampoco a los niños, sin hablar primero con el médico, ya que pueden hacer que la infección dure más tiempo.
  9. La deshidratación es la principal complicación de la gastroenteritis, por lo que es importante reconocer sus síntomas y acudir al médico ante ellos. 
  10. Consulta a tu médico si  el proceso no remite: los síntomas asociados a la gastroenteritis suelen desaparecer por sí solos al cabo de entre uno y tres días, aunque pueden llegar a durar hasta quince. Si pasado ese tiempo sigues presentando molestias, acude a tu médico de cabecera.
Esperamos haber podido ayudaros y en caso de que queden dudas, ¡consultadnos!

jueves, 12 de noviembre de 2015

¡¡¡ANAFILAXIA!! REACCIONA!!!

Un tercio de las reacciones alérgicas se inicia en la escuela. 

La interrupción del tratamiento para el asma durante los meses estivales puede agravar los síntomas a la llegada del otoño.




Con estas dos premisas seguro que te interesa nuestro blog.

El asma y la alergia a alimentos son las dos manifestaciones más frecuentes de la patología alérgica en la infancia. Según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), el número de alérgicos a alimentos se ha duplicado en los últimos diez años.

Un tercio de las reacciones alérgicas en los niños se da por primera vez en la escuela, ya que es un entorno donde pasan muchas horas y donde los factores de riesgo se multiplican: comida en comedores, tomar comidas de los compañeros, cumpleaños, etcétera.



El asma es una de las manifestación alérgica más frecuente en la infancia.

Si el verano es la mejor estación para los asmáticos porque disminuyen sus síntomas, al comenzar el curso coinciden varios factores que agudizan la patología. El verano suele ser periodo de descanso de los síntomas, por lo tanto muchos pacientes dejan de tomar sus medicamentos. Precisamente esta interrupción en el tratamiento contra el asma en verano puede agravar los síntomas a la llegada del otoño.

Por eso desde la farmacia recomendamos continuar con el tratamiento prescrito por el especialista, para evitar recaídas en septiembre.


Anafilaxia: ¡reacciona pronto!




La anafilaxia es la reacción alérgica más grave que puede ocurrir.

La anafilaxia consiste en una reacción alérgica extremadamente grave que afecta a todo el organismo y se instaura a los pocos minutos de haber estado expuesto al alérgeno.

Se debe sospechar de anafilaxia cuando en un corto periodo de tiempo y de manera aguda aparece un síndrome que afecta a la piel y/o a las mucosas y al sistema respiratorio y/o circulatorio. La mayoría de las anafilaxias cursan con síntomas cutáneos, por lo tanto podríamos identificar al menos el 80% de las recciones mediante este criterio.

ASMA + ALERGIA A ALIMENTOS = MAYOR RIESGO DE ANAFILAXIA



Las reacciones graves por alergia a alimentos se potencian en niños que sufren asma y pueden llegar a presentar una reacción de anafilaxia más fácilmente, el cual ha aumentado considerablemente en niños de 4 a 9 años.


¡¡¡¡¡COMO ACTUAR!!!!!!

La importancia de saber como actuar en estos casos es de vital importancia, nunca mejor dicho, PUEDE SALVAR VIDAS.



1. PRIMERO, CON URGENCIA: 

Con prevención y tratamiento de urgencia se podría evitar llegar a situaciones en las que la vida del niño puede correr peligro.

Es de vital importancia reconocer inmediatamente un episodio de anafilaxia cuando se producen los primeros síntomas de reacción alérgica. No se debe demorar el uso de el tratamiento con los dispositivos de adrenalina autoinyectable, pues es lo que puede marcar la diferencia entre una reacción controlada y una reacción grave con riesgo de muerte. Por lo tanto aquellos pacientes diagnosticados con riesgo de reacciones de anafilaxia deben llevar consigo autoinyectables de adrenalina. 

La adrenalina por vía intramuscular es la pauta más eficaz para el tratamiento de la anafilaxia ya que es capaz de prevenir el broncoespasmo y el colapso cardiovascular. Son jeringas ya precargadas muy fáciles de usar: 

  • Quitar la tapa de seguridad.
  • Clavarlo enérgicamente en la parte externa del muslo. 
  • Mantenerlo firmemente contra el muslo durante 10 segundos.
  • Masajear la zona de inyección durante  segundos.








2. DESPUÉS, CON CALMA: 

Una vez transcurrido el episodio, es esencial que el alergólogo realice un diagnóstico para determinar la causa que desencadenó la reacción. Esto conlleva a un proceso de educar al paciente, a sus familiares y a los educadores sobre:
  • Cómo evitar la causa desencadenante.
  • Cómo reconocer la reacción alérgica.
  • Cómo actuar ante posibles nuevos episodios.




sintomas



En este sentido, creemos que se debería de reclamar mayor formación e información en los colegios ante los casos de alergia grave.

 Muchas veces son los padres, los profesores o el entorno más cercano quien se enfrenta a las reacciones anafilácticas. Estas situaciones son realmente traumáticas, por ello es  importante que los propios pacientes, familiares o amigos y sectores implicados como profesores y educadores, sepan reconocer los síntomas de gravedad, cómo intervenir y conozcan el funcionamiento de los autoinyectores. cuyo uso no requiere conocimientos sanitarios. Resumiendo que dispongan de toda la información posible para actuar eficazmente y con rapidez.


Una de las preguntas más habituales en estos casos suele ser la práctica de deporte en niños asmaticos.

¿qué pasa con el deporte? 

Los alergólogos insistien con criterio firme en que el deporte no sólo no es contraproducente, sino que resulta saludable para los niños que padecen asma.

 La actividad deportiva mejora el desarrollo del niño y favorece una buena condición física, ayudando a disminuir la intensidad de las crisis asmáticas. Para que todo funcione correctasmente es fundamental que los niños con asma estén perfectamente controlados con el tratamiento correcto que debe ser supervisado periódicamente por su médico. 

En estas condiciones el niño asmático puede hacer actividad física exactamente igual que cualquier otro niño. Por supuesto que en ocasiones hay que adoptar algunas medidas preventivas más estrictas, como por ejemplo, en época de polinización los niños que tienen alergia al polen deben evitar hacer deporte al aire.


Esperamos que está nociones básicas que hoy os hemos contado, hayan sido aclaratorias  y os sirvan en caso de encontraros en situaciones como las descritas en nuestro post.

Un saludo y hasta pronto.


Fuente bibliográfica: Revista Consejos de tu farmaceútico número 189.


14 DE NOVIEMBRE: DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES

Hoy, 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes. 


Son muchas las personas que conocemos aquejados de esta patología y muchas también son las que vemos con múltiples consecuencias de esta terrible enfermedad, pero que en muchas ocasiones no las asociamos a la propia enfermedad.

Por todo ello, hemos decidido dedicar este post a profundizar un poco más en esta tema de total actualidad.
¿Te has planteado alguna vez que la diabetes tipo 2 es una enfermedad que tú también puedes desarrollar? 

¡Nadie estamos a salvo!

El sobrepeso, la vida sedentaria, la edad o los antecedentes familiares son factores que predisponen a su aparición. 

Para comenzar aclararemos que existen dos tipos de diabetes; la diabetes tipo 1 que no se puede prevenir y la diabetes tipo 2 asociado al sedentarismo, estilos de vida poco saludables... que se puede prevenir y es en la que nos centraremos en este artículo.
La prevalencia de diabetes tipo 2 en España se sitúa en torno al 13,8% de la población, es decir, más de cinco millones de personas, alcanzando los 347 millones en todo el mundo. Aunque todos los adultos podrían desarrollar diabetes tipo 2, algunos grupos tienen un riesgo particularmente elevado de tenerla, ya que esta forma de diabetes generalmente se da en personas adultas, con sobrepeso y que tienen historia familiar de diabetes, aunque recientemente se ha producido un aumento de casos en personas más jóvenes, particularmente en adolescentes. Igualmente, otro de los factores que explican el incremento de la pandemia de diabetes es el envejecimiento poblacional: casi un tercio de los españoles mayores de 75 años son diabéticos.

¿Se puede prevenir?

Ya hemos adelantado anteriormente la respuesta, y es que SÍ, pero ahora vamos a centrarnos en explicar cómo intentarlo.

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el organismo no produce suficiente insulina y/o es incapaz de utilizarla adecuadamente. 

La insulina es una hormona producida por el páncreas, cuya función es facilitar que la glucosa pueda entrar en las células del cuerpo para obtener la energía que necesita y, de esta forma, desarrollar las funciones básicas. La diabetes tipo 2 se debe, en gran medida, a un peso corporal excesivo y a la inactividad física, hasta el punto que el 80% de los pacientes con esta enfermedad tiene sobrepeso u obesidad. 

Estos factores de riesgo de la pueden modificarse y, con ello, prevenir o retrasar en gran medida la aparición de esta enfermedad en aquellas personas que están en mayor riesgo de desarrollarla. 

Sin embargo, existen otros factores de riesgo no modificables que influyen en la aparición de la diabetes tipo 2, como los antecedentes familiares, la edad, la etnia o haber presentado diabetes gestacional.



A la hora de prevenir la diabetes tipo 2, es muy importante realizar cambios en el estilo de vida, siguiendo estas recomendaciones básicas:

  1. Alcanzar y mantener un peso corporal adecuado.
  2. Realizar al menos 30 minutos de actividad física regular de intensidad moderada la mayoría de los días.
  3. Consumir una dieta saludable que contenga entre tres y cinco raciones diarias de frutas y hortalizas y una cantidad reducida de azúcar y grasas saturadas. 
  4. Evitar el consumo de tabaco, puesto que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares

Una vez la diabetes se ha desarrollado, el estilo de vida saludable sigue siendo fundamental para mantener la enfermedad bajo control. Numerosos estudios indican que un seguimiento correcto del tratamiento para la diabetes, y en etapas lo más tempranas posibles de la enfermedad, es crucial para evitar las complicaciones derivadas de la misma (daños en la vista, en los pies, en el riñón e incluso problemas cardiovasculares) que pueden llevar a un mayor riesgo de discapacidad, disminución de la calidad de vida y a un aumento de la mortalidad.


Todas las personas que presentan factores de riesgo deberían ser sometidas a algún tipo de actuación para evitar la diabetes. Sin embargo, los mejores candidatos a la hora de seleccionar a quien tratar serían las personas con “prediabetes”, es decir, aquellas con cualquiera de las siguientes situaciones:
  • Glucemia basal alterada (glucemias en ayunas entre 100 y 125 mg/dL) .
  • Intolerancia a los hidratos de carbono (glucemias a las 2 horas de tomar 75 gramos de glucosa entre 140 y 199 mg/dL).
  • Hemoglobinas glucosiladas (HbA1c) entre 5,7 y 6,4 %.
  • También podemos considerar que están en especial riesgo de padecer diabetes, además de las personas obesas y con “prediabetes”:
  • Familiares de primer grado de personas con diabetes.
  • Mujeres que han tenido diabetes gestacional o que han dado a luz bebés de más de 4 Kg al nacer.
  • Personas con hipertensión o hiperlipemia.
  • Mujeres con ovarios poliquísticos.
  • Otras enfermedades asociadas a resistencia a la insulina, aparte de los ovarios polimicroquísticos, como la acantosis nigricans o la obesidad grave.
  • Personas sedentarias.
  • Personas con enfermedad cardiovascular.
  • Personas pertenecientes a alguna etnia considerada de alto riesgo: latinoamericanos, afroamericanos, americanos de origen asiáticos, oriundos de las islas del Pacífico.


¿Cuál es el estilo de vida a seguir?

  1. Mantener el peso normal o perder más de un 5% si existe sobrepeso.
  2. Hay que limitar el consumo de grasa (inferior al 30%) y que ésta provenga básicamente de la grasa monoinsaturada (aceite de oliva, frutos secos, aguacate).
  3. Realizar un consumo de grasa animal (saturada) inferior al 10% de las calorías diarias.
  4. En cuanto a los hidratos de carbono, su fuente principal debieran ser las verduras, las hortalizas, legumbres, cereales integrales y derivados lácteos.
  5. El contenido de fibra de la dieta debiera ser de al menos 14 gramos por cada 1000 kcalorías consumidas. Debiera limitarse o evitarse el consumo de refrescos azucarados.
  6. En cuanto a la actividad física, ninguna otra estrategia ha conseguido superar los resultados alcanzados con un plan riguroso de ejercicio físico, siempre y cuando la actividad física sea de una intensidad al menos moderada y se practique la mayoría de los días de la semana hasta alcanzar al menos 150 minutos por semana. Practicar actividad física regular durante más de 30 minutos al día, al menos 5 días a la semana.

Una vez sabido todo esto, nos toca hablar de los alimentos.

¿Qué alimentos nos ayudan?
 

  1. Verduras y hortalizas: constituyen una de los pilares de la dieta por su gran valor nutricional y su bajo contenido en hidratos de carbono. Aportan vitaminas, minerales y fibra que tienen un mínimo valor calórico. Es preferible consumirlas crudas en ensaladas y las cocidas, mejor al vapor para que conserven sus propiedades. En estado congelado o la conserva no alteran sus valores calóricos; aunque este último estado puede alterar notablemente sus propiedades.
  2. Frutas: aportan hidratos de carbono simples (glucosa y fructosa) vitaminas y fibra. Cuanto más maduras están aumenta la cantidad de hidratos de carbono que aportan a la dieta. El efecto saciante de la fibra que contienen facilita ajustarse a la dieta prescrita en caso de consumirse al principio de la comida. Los zumos no son bebidas libres y en caso de ser naturales o comercializados debe hacerse una equivalencia con la fruta, aun en el caso de los que indican “sin azúcar” ya que esto indica que no se le ha añadido pero ello no les exime de la propia de la fruta.
  3. Cereales y legumbres: son unos de los alimentos más completos y necesario aunque su consumo este limitado. Contienen proteínas y son bajos en grasas, dan un buen aporte de fibra y pertenecen al grupo de hidratos de carbono de absorción lenta.
  4. Carnes: contienen proteínas y grasa, esta ultima en proporción variable según el animal y la pieza y el corte. El consumo de carne de cerdo no es recomendable (excepto el jamón cocido o serrano) por la gran cantidad de grasas saturadas que aportan a la dieta. Los embutidos mantienen la misma composición de las carnes pero en cantidades mucho más elevadas y debe estarse atento a sus equivalencias, y las salchichas y fiambres presentan una disminución en las proteínas y sin embargo contienen hidratos de carbono por las féculas añadidas en su elaboración.
  5. Pescados: tienen una composición en nutrientes parecida a la carne pero con un mayor contenido en agua. Contienen proteínas y grasas en diferente proporción según se trate de pescados blancos o azules.
  6. Mariscos: contienen la misma proporción de proteínas que el pescado pero son bajos en grasas y ricos en minerales. Los congelados conservan el mismo valor nutritivo que el pescado fresco. Los “precocinados” se desaconsejan en la dieta porque aportan un suplemento de hidratos de carbono difícil de calcular y contienen grasa de procedencia desconocida acumulada en su fritura. Las conservas en lata deben consumirse con moderación pues llevan aceite y aliños de difícil valoración.
  7. Huevos: son ricos en proteínas de alto valor biológico y grasas, estas ultimas en la yema, para que las proteínas de la clara sean utilizadas por el organismo esta tiene que estar cuajada por el calor, ya que de lo contrario se desperdicia casi la mitad de sus propiedades.
  8. Leche y derivados: es el grupo de alimentos más completo, ya que contienen hidratos de carbono, grasa, proteínas, minerales y vitaminas. Las leches desnatadas y semi contienen menos grasa pero idéntica cantidad de hidratos de carbono. El yogur es similar a la leche en cuanto a su composición y se recomienda su consumo por sus efectos beneficiosos en el intestino, la nata contiene las mismas proteínas, pero mucha más grasa y los quesos conservan las características de la leche, variando su proporción de grasa según su curación. Las leches, evaporadas, concentradas o en polvo son similares a la natural cuando se han restablecido con agua y posen sus mismas características. La leche condensada, en cambio, tiene azúcar en gran cantidad y debemos evitarla en la dieta.
  9. Aceites, mantequillas y margarinas: solo contienen grasas aunque algunas mantequillas y margarinas pueden estar enriquecidas con vitaminas y minerales. Las mantequillas y margarinas ofrecen un aporte calórico similar, aunque estas ultimas por su procedencia vegetal son más beneficiosas. Los aceites recomendados son los de origen vegetal, dando preferencia el de oliva para los fritos y el resto para los aliños. Las mantequillas y margarinas, sin abusar de las mismas, como complemento en el desayuno y en la confección de salsas.
  10. Alimentos dietéticos o "para diabéticos": suelen ser bajos en calorías y/o en azúcares. En muchos casos no aportan ninguna ventaja frente a los alimentos convencionales y es importante leer íntegramente la etiqueta para controlar los sustitutivos. Debe conocerse su valor energético y nutritivo.


Ante todo queremos recalcar, que el mejor tratamiento de la Diabetes tipo 2 es la prevención.

Si necesitáis hacer un control de vuestra glucosa, no dudéis en pasar por la farmacia; en 10 segundos sabrás tu valor de glucosa.

Fuente bibliográfica: revista Consejos de tu Farmacéutico. Nº189 noviembre 2015.

martes, 10 de noviembre de 2015

ÚLCERAS POR PRESIÓN

Últimamente teníamos el blog un poco paradito, pero volvemos a retomar este buen hábito de informaros sobre temas de actualidad sanitaria.

Esta vez nos toca hablar de las úlceras por presión, así que os vamos a dar una serie de consejos indicados tanto para los pacientes como para los cuidadores.

Muchas son las personas sobre todo mayores que vemos y oímos en la farmacia aquejados de úlceras y que están siendo tratados, pero también son muchas las personas que vienen a la farmacia a por algún tipo de "remedio" para una pequeña herida que les ha salido y que no le dan la suficiente importancia, ya que las úlceras son un problema  muy peligroso, que muchas veces se cronifica.

Por todo ello, queremos hacer hincapié en este tema.

Empezaremos por explicar qué son las úlceras, dónde se localizan, quienes pueden padecerlas y cómo intentar prevenirlas.

¿Qué son?


Las úlceras por presión, también se llaman llagas, escaras o decúbito y es una herida por aplastamiento entre la piel y el interior del organismo (hueso, cartílago o tejidos más duros) que se produce en las zonas donde apoyan los pacientes que están inmóviles (sentados o encamados).

Principalmente se produce por la presión, que a veces se agrava por el roce y/o el deslizamiento del paciente.

Empiezan con un enrojecimiento (sin herida) que si no es detectado o tratado a tiempo, pueden evolucionar hacia heridas muy profundas que pueden complicar el estado de salud del paciente e incluso, producirle la muerte.


¿Dónde se localizan?


Pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo sometido a presión, fricción o deslizamiento y dependen de la posición de la persona. En la imagen podemos observar las zonas más frecuentes de aparición de úlceras por presión.





¿Quénes pueden padecerla?


Pueden padecerlas aquellas personas que se mantienen durante un tiempo prolongado en una misma posición o pacientes con la movilidad limitada, especialmente en personas ancianas, encamadas y pacientes sentados durante periodos prolongados de tiempo o en sillas de rueda.


¿Cómo prevenirlas?


En la mayoría de los casos se pueden evitar las úlceras por presión, siguiendo una serie de medias básicas que incluyen el cuidado de la piel, cambios posturales, uso de superficies especiales y control de la alimentación, tal y como vamos a detallar a continuación:

Cuidado de la piel:

  • Examine la piel cada día, buscando en las zonas de riesgo, áreas enrojecidas rozaduras o ampollas. Si se detectasen, póngase en contacto con su enfermero/a.
  • La piel debe permanecer limpia y seca en todo momento. Se debe lavar utilizando agua tibia y jabón neutro, aclarando, secando sin frotar y evitando la humedad, sobre todo en las zonas de pliegue.
  • Utilizar, después del aseo, soluciones a base de ácidos Grasos hiperoxigenados (un ejemplo de ello es el Mepentol), aplicándolo 2 ó 3 veces al día, sobre las zonas de riesgo o en la rojez, extendiendo el producto con las yemas de los dedos.
  • No hacer masajes sobre las prominencias óseas, ni utilice colonias, ni alcohol ni talco.
  • Si hay incontinencia, se extremarán las medidas higiénicas pudiendo utilizar en estos casos casos una loción limpiadora antimicrobiana no irritante en cada cambio del pañal, aplicando 2 ó 3 pulverizaciones directamente sobre la zona a limpiar o sobre un paño, retirando los restos de orina u heces. 
  • Mantener la cama seca y sin arrugas. Utilizar, preferiblemente, sábanas de tejidos naturales y suaves, como algodón, lino o hilo.

 

Cambios posturales:

Es fundamental que se hagan rotaciones de los puntos de apoyo de la persona que permanece en cama o sentada, de forma periódica o programada y de acuerdo a sus necesidades individuales.

Si la persona está encamada:
  • Como norma, cambiar la posición cada 2-3 horas.
  • Utilizar almohadas y cuñas de espuma por debajo de sus piernas para mantenerle los talones levantados. Colocar también un cojín entre las dos piernas. No utilizar cojines en forma de flotador.
  • Mantener el cabezal de la cama lo más plano posible. Para comer, levantar la cama y volverla a bajar al cabo de una hora. No levantar el cabezal de la cama más de 30º de la posición horizontal.
  • Evite el roce con las sábanas al estirarlo hacia arriba.
  • No apoyar directamente sobre la cadera cuando esté de lado. Procurar una lateralización parcial a 30º.
Si la persona está sentada:
  • Descargar el peso de las nalgas cada 15-30 minutos moviéndose de un lado a otro y el cambio de posición debe ser cada hora.
  • Mantener la espalda lo más recta y derecha posible.
  • Colocar cojines en sus zonas de apoyo. Evitar los cojines en forma de flotador.

 

Movilización:


En personas capaces deberemos aprovechar su capacidad de movimiento, facilitando y fomentando su actividad física en la medida de sus posibilidades.

En personas sin movilidad, debemos realizar movilizaciones pasivas de las articulaciones aprovechado los cambios posturales, al menos 3-4 veces al día y sin provocar dolor.


Aligerar la presión con el uso de superficies especiales:


Hay muchos tipos de camas, colchones especiales y cojines para sentarse que ayudan a disminuir la presión sobre la piel.

Si está usando alguno, se debe vigilar que la superficie esté bien colocada.

Si no dispone de una superficie especial, al hacer los cambios posturales, debe asegurarse que haya un espacio libre entre la cama y la zona de riesgo.

Pero ante todo debemos tener en cuenta que el uso de estas superficies especiales no sustituye los cambios posturales.


Alimentación:

La alimentación debe ser rica y variada. Debemos aportar diariamente alimentos ricos en proteínas (carne, pescado, huevos, leche...) y vitaminas (frutas y verduras naturales), así como beber diariamente al menos 1,5-2 litros de agua, zumos o infusiones. Si no puede seguir una dieta adecuada, existe la posibilidad de recurrir a los suplementos nutricionales que le indicará  su enfermero y/o médico.




Si a pesar de todas las medidas de prevención arriba mencionadas apareciera una úlcera por presión, deberá informar a la enfermera o al médico.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

¡YA ESTÁ AQUÍ LA BEHOBIA-SAN SEBASTIÁN!

¡¡¡¡¡¡Ya estamos en la recta final para la esperada Behobia-San Sebastián!!!!!!

Ya queda poquito, toda una tradición para los corredores que ya hace tiempo que tienen esta carrera apuntada en rojo en sus calendarios y que acoge a corredores de todo el territorio. En 4 días el calendario nos marcará que es 8 de noviembre, así que antes de que nos demos cuenta estaremos en la línea de salida esperando llegar a Donostia lo más rápido posible. Pero claro, para eso hay que haber entrenado un poquito y sobretodo ser conscientes del ritmo que podemos llevar durante toda la carrera. Os vamos a dar unos consejitos que seguro que como buenos runners ya sabréis pero que no viene nunca mal recordar:

¿CUÁNDO DEBO AFRONTAR MI ÚLTIMA CARRERA ?


Aunque tu plan de entrenamiento te informará de ello, lo habitual es afrontarla una semana antes de la media-maratón. Deberás correr una distancia que permita preparar a tu cuerpo para los 20 kilómetros. La última semana sería aconsejable reducir el kilometraje entre un 50 y 60%.

¿QUÉ DIETA DEBO LLEVAR LA SEMANA PREVIA A LA CARRERA?


Tras llevar una dieta estricta durante meses, los días previos a la media-maratón:
  • Incluye en tu dieta alimentos con alto contenido en carbohidratos; consume entre 8 y 9 gramos de carbohidratos por cada kilo de peso corporal.

  • Incluye alimentos ricos en vitamina C.

  • Reduce la ingesta de grasas y proteínas para equilibrar el aumento de carbohidratos.

  • Evita la comida rápida; contiene productos químicos perjudiciales.

¿CUÁNTO DEBO DORMIR LOS DÍAS PREVIOS A LA media-MARATÓN?


Lo ideal es dormir mucho. La semana previa deberás acostarte temprano. A portarse bien y dejar las juergas para más adelante.
El mejor descanso suele lograrse 2 noches antes de la gran carrera. Así que no te preocupes si los nervios te impiden dormir la noche anterior, si descansas bien el resto de la semana, todo irá bien.


¿DEBO CORRER EL DÍA PREVIO A LA carrera?


Cada corredor tiene su teoría. Unos creen que es bueno hacerlo para mejorar la circulación en las piernas y reducir el estrés; otros consideran que es mejor dedicar las últimas 24 horas a descansar.
No pasa nada si no lo tienes claro. Tu condición física es excelente; no te supondrá ningún problema correr unos cuantos kilómetros, incluso si eres de los que creen que es mejor descansar ese día. 

¿ES NORMAL ESTAR NERVIOSO ANTES DE LA CARRERA?


Los nervios pueden aparecer, aunque seáis asiduos a este tipo de pruebas. Si te resulta imposible estar tranquilo durante la semana, sigue los siguientes consejos:
  • No esperes hasta el último momento para comprar todo lo que necesites para la carrera (un poco más delante te lo cuento).

  • Ten claro  cómo llegar a la línea de salida.

  • No visites la web de la carrera constantemente.

  • Prepara todo el equipo que utilizarás en la carrera.

  • Pon dos alarmas la noche anterior y solicita el servicio despertador si duermes en un hotel.


Pero además de estos consejos, desde tu farmacia queremos aconsejarte para que el correr no te pase factura, y GANA EN SALUD!!!!


Cada vez que el pie golpea con el suelo las articulaciones de la pierna se desgastan, es algo constante. Por ello necesitamos hacer un mantenimiento de esas articulaciones. Algo parecido ocurre con los músculos, que acaban cargados y pueden lesionarse si no los tratamos con cuidado.

TRATANDO LOS MÚSCULOS


Los corredores tenéis la oportunidad de apoyaros en ciertos productos que os pueden ayudar. Nos pueden beneficiar a la hora de evitar lesiones o impedir que algunas pequeñas dolencias vayan a más. 

Para que el músculo, funcione correctamente, necesita una temperatura ideal. Es una manera de evitar posibles lesiones, y para ellos existen ciertos tipos de cremas producen calor, y al usarlas lo hacemos con un pequeño masaje aumentamos la temperatura interna del músculo.  


Fisiocrem, uno de los productos disponibles en www.farmamon.com
Desde nuestra farmacia, os recomendamos HERBAMEDICUS SPORT CONCEPT que produce un calor general inmediato en todo el músculo. Por tanto, está indicado para aplicarlo antes de la realización el ejercicio. También tenemos un producto extraordinario, FISIOCREM ideal para cuando exista un pequeño dolor muscular. Sirve para usarlo antes o después de hacer ejercicio, y más directamente enfocado a la zona con molestias. En general, por falta de tiempo o pereza estamos mal acostumbrados a no calentar bien antes de correr. Por ello este tipo de cremas de calor pueden ayudar a generar en el músculo la temperatura ideal para ponernos en marcha en una carrera y reducir el riesgo de lesiones. 






También existe la versión ICE POWER, para después del ejercicio. Masajear el músculo con la crema fría, ayuda a liberar la tensión muscular excesiva. Lo cual alivia el dolor, la inflamación y la hinchazón de forma rápida y efectiva.







CUIDANDO LAS ARTICULACIONES


Muchos deportistas con kilómetros a sus espaldas están ya familiarizados con una palabra: colágeno. Ayuda a la formación de cartílago, que es el que tenemos en las uniones de las articulaciones. Hay varios productos con colágeno, por tanto, que pueden resultar beneficiosos para tratar articulaciones delicadas o dañadas, o fortalecerlas para evitar futuras lesiones.





Os recomendamos, CONDRO- AID y el EPAPLUS, complementos alimenticios a base de colágeno, ácido hialurónico, magnesio y complejo Vitaminico B1,B2, B6 y Vitamina C, que contribuyen a la formación normal de colágeno para el adecuado funcionamiento de los huesos, cartílagos y piel. Está recomendado para personas que practiquen deporte más de dos días por semana o comiencen a realizar una actividad más frecuente. 






Con todos estos consejos y con vuestra gran preparación seguro que no habrá km que se os resista. Desde la farmacia Tejero desearos a todos nuestros clientes y amigos corredores una gran carrera. Donostia os espera!!!

ANIMO Y A DISFRUTAR!!!!! 

FELIZ CARRERA!!!!